Cañón de Jaures / al momento 334 votos
El Cañón de Jaures, ubicado en la carretera estatal 58, que conecta Linares con San Roberto en Nuevo León, entre la localidad de Las Crucitas y la cabecera municipal de Iturbide, es un espacio natural de gran riqueza paisajística y ecológica. Su relieve montañoso, controlado por fallas geológicas presenta cambios de altitud y la combinación de climas húmedos y secos que han dado lugar a una vegetación muy variada, donde en pocos kilómetros se pueden observar distintos tipos de ecosistemas. Cuenta con una vegetación que varía conforme se asciende en su altitud, abarcando matorrales y arbustos, y entre arroyos y ríos se desarrollan encinos y pinos, fundamentales para la fauna local.
Dentro del Cañón de Jaures se localiza uno de sus elementos naturales más singulares: el Volcán de Jaures. A pesar de su nombre, no se trata de un volcán, sino de un manantial intermitente que aflora desde el interior de una caverna, lo que lo convierte en un fenómeno natural poco común en la región durante las temporadas de lluvias.
Un escenario donde la geología se despliega en todo su esplendor, a lo largo de 20 km, las paredes del cañón exhiben las capas sedimentarias de la Sierra Madre Oriental, depositadas durante 100 millones de años en una cuenca marina antes de exhumarse (160-60 millones de años). Hoy aparecen plegadas, fracturadas y elevadas, resultado de los intensos esfuerzos tectónicos que moldearon la región. Predominan ancestrales calizas y lutitas, aunque también pueden observarse sedimentos finos aún sin consolidar, testimonio de un antiguo lago. A ello se suman grandes bloques arrastrados por las aguas del cañón durante tormentas, y manantiales efímeros de aguas cristalinas que brotan tras las lluvias.
En conjunto, el Cañón de Jaures funciona como un importante corredor natural que conecta ecosistemas, protege la biodiversidad regional y ofrece paisajes de gran valor ambiental, educativo y cultural que constituye un auténtico laboratorio natural: cada estrato es un mural natural que muestra la historia geológica del continente. Para los especialistas, representa una oportunidad única de estudiar procesos tectónicos; para los turistas, es un espectáculo visual que combina curvas, pendientes y panorámicas inolvidables.
Recorrer este tramo es contemplar la memoria de la Tierra, escrita en piedra y desplegada a lo largo de un camino que une ciencia y belleza, su singularidad lo convierte en un destino relevante para la apreciación y conservación del patrimonio natural de Nuevo León a nivel regional.
Proponente: Eustolia Yadira Malacara Zuñiga
