Parque Ecoturístico Cola de Caballo / al momento 18 votos
El Parque Ecoturístico Cola de Caballo, localizado en el municipio de Santiago, Nuevo León, constituye uno de los espacios naturales y recreativos más representativos del estado. Su principal atractivo es la Cascada Cola de Caballo, una caída de agua de más de 30 metros de altura que, por su fuerza escénica y simbolismo regional, se ha consolidado como el ícono turístico por excelencia de Nuevo León. El parque cuenta con infraestructura turística integral que incluye hotel, cabañas, restaurante, alberca, zona comercial, estacionamientos y senderos ecológicos que permiten apreciar el paisaje serrano. Estas características lo convierten en un espacio idóneo para el turismo de naturaleza, el descanso familiar y las actividades de aventura, en estrecha relación con el entorno serrano y sus recursos naturales.
El paraje donde hoy se levanta posee una rica historia. Desde finales del siglo XVI fue conocido como Cañón de los Lampazos, denominación registrada por exploradores enviados por Luis de Carvajal durante la fundación de la ciudad de San Luis en 1582. A inicios del siglo XVII, la región fue territorio de tránsito y refugio del cacique Huajuco y de grupos como huachichiles, borrados y pamoranos, pueblos originarios que habitaron y recorrieron la vasta geografía del noreste.
El nombre “Cola de Caballo” fue otorgado hacia 1870 por el empresario español Valentín Rivero, originario de Gijón, quien encontró similitudes con una cascada de su región natal. Rivero, fundador de la Fábrica El Porvenir en la comunidad de El Cercado, impulsó obras hidráulicas para aprovechar la fuerza del agua en la industria textil, transformando el cauce original y provocando la desaparición de la Caída Grande, cuya altura superaba los 70 metros.
Desde principios del siglo XX, el sitio se consolidó como destino turístico. En 1917 se abrió gratuitamente al público, y entre 1935 y 1940 se estableció una cuota simbólica para visitantes en automóvil, manteniendo acceso libre para caminantes y habitantes locales, lo que fortaleció su carácter social, comunitario y recreativo.
Hoy ofrece un entorno natural de singular belleza, con senderos, tirolesa panorámica y el bungee más alto del país, con 70 metros de altura, consolidándose como referente nacional en turismo de aventura y recreación, atrayendo visitantes nacionales y extranjeros durante todo el año, especialmente en temporadas vacacionales y fines de semana.
Por su riqueza natural, historia y trascendencia cultural, reúne los méritos suficientes para ser considerada una de las Siete Maravillas Históricas de Nuevo León.
Proponente: Eulogio Daniel Montalvo Alanís
