las paredes del cañon dela huasteca / al momento 75 votos
Las paredes del Cañón de la Huasteca representan la memoria viva de Nuevo León y una de sus imágenes más poderosas. Al llegar desde Saltillo, sus majestuosas paredes de piedra se levantan como una bienvenida imponente al estado, anunciando su grandeza natural y su carácter indomable. Estas formaciones han sido testigos del paso del tiempo, del encuentro entre la historia humana y el paisaje, y del crecimiento de la región que las rodea.
El Parque La Huasteca forma parte del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, creado el veinticuatro de noviembre de mil novecientos treinta y nueve por decreto del entonces presidente Lázaro Cárdenas. Décadas después, en octubre de dos mil seis, la UNESCO lo declaró reserva de la biosfera, reconociendo su enorme valor ambiental, geológico y cultural para México y para el mundo.
Sus alargadas paredes rocosas conforman la parte final de la cordillera de la Sierra Madre Oriental. Se localiza en el extremo suroeste de la zona metropolitana de Monterrey, dentro del municipio de Santa Catarina. El cañón es una gran grieta natural por donde desagua el río Santa Catarina, conectando las montañas con la ciudad y recordando la fuerza constante de la naturaleza.
Uno de los aspectos más impresionantes del Cañón de la Huasteca son sus muros de piedra caliza, que hace millones de años fueron sedimentos del fondo marino. Hoy se levantan de forma vertical, alcanzando alturas que superan los quinientos cincuenta metros, con rocas plegadas, macizos plateados, cumbres puntiagudas y crestas afiladas que dominan el horizonte.
La Huasteca es la puerta más grande a la naturaleza de Nuevo León y una zona donde se registran algunas de las mayores precipitaciones del estado. Es un espacio de contemplación, aventura y aprendizaje, pero también de respeto y conservación.
Reconocer las paredes del Cañón de la Huasteca como una maravilla histórica es preservar la identidad, el orgullo y el legado de Nuevo León. Son un símbolo que nos recuerda de dónde venimos, la grandeza que nos rodea y la responsabilidad de proteger aquello que define nuestro territorio y nuestra historia.
Su conservación requiere compromiso ciudadano, educación ambiental y políticas responsables que garanticen su cuidado a largo plazo. Visitarlo implica admirar su belleza, respetar sus límites y comprender su valor histórico. Solo así este paisaje seguirá dando la bienvenida a generaciones futuras, fortaleciendo la identidad colectiva y el vínculo profundo entre naturaleza, historia y comunidad local, viva y compartida siempre.
Proponente: ricardo ruiz tovar
